13 Septiembre 08 Lorenzo sentía por ella, más allá del presunto deseo, reverencia, idolatría, ¿cómo diría yo…? Adoración, adoración sin límites, esa es la palabra, en todos los sentidos. Mi...
El perro estaba en la soledad del páramo, junto a un poste de teléfonos, con una pata alzada, aliviándose. No muy lejos de él pasó un tren. Unos niños asomados a la ventanilla lo miraban con ojos de asombro, como si nunca hubiesen visto un perro. El más pequeño agitaba su manita, quién sabe si saludando o despidiéndose. Qué más da, pensó, lástima que hayan tenido que conocerme en situación tan poco decorosa. Ya para siempre guardarán esta triste imagen de mí, y sólo ésta. En fin, así es la vida, gimió, sacudió la pata con gesto melancólico, olisqueó cabizbajo las vías del ferrocarril.