MI SECRETO CON LAS MUJERES
Tengo comprobado que una de las cosas que más les pone a las mujeres es verte en la cocina, con tu delantal, sólo con el delantal, preparándoles una buena cena. No me quitan ojo mientras pico, corto, rallo, bato, rebozo, horneo, rehogo, a la vez que voy fregando y dejando cada cacharro limpio y recogido. Cuando he terminado de preparar los postres, a ellas les brillan los ojos como en los dibujos japoneses. Luego pasamos al salón, les preparo un cóctel para que se lo tomen cómodamente en el sofá mientras yo pongo la mesa con el mantel y las servilletas de hilo (algunas prefieren caminos de mesa, es más moderno e informal, yo soy más de mantel), las copas, el vino con el maridaje adecuado al menú y la temperatura perfecta, la cubertería y la vajilla buenas, bajoplatos incluidos, por supuesto, las velas, un pequeño jarroncito con un par de rosas, incienso optativo… En ese momento las escucho aullar de placer por dentro, reprimiéndose. Después, cuando ya se lo han terminado todo, me miran lascivamente, chupándose los dedos. En ese momento traigo la botella de Veuve Clicquot bien fría, con dos copas tipo tulipa, mejores que las tipo flauta, sin dudarlo: se ensanchan por la base para permitir al vino expresarse sin perder temperatura (¡las pompadour, anchas y planas, son una aberración, por Dios!), toman la bandeja, me pagan lo convenido, se marchan al dormitorio donde las espera su marido y yo hago mutis por el foro discretamente.






Andres Moreno Martin dijo
POR EL ESTOMAGO TAMBIEN SE CONQUISTA A UNA MUJER.
UN SALUDO.
12 Octubre 2008 | 12:30 AM