CRECED, MULTIPLICAOS
A los quince, dentro de su pene le nació otro que, incapaz de abrirse paso al exterior, se le quedó embutido. Más tarde, a lo largo de unos dos años, más o menos, dentro de este vinieron a desarrollarse otro, y luego otro, y otro, y otro. Esta singularidad, imperceptible a simple vista, no afectó a su fertilidad ni a su potencia sexual en modo alguno. Aun así, consideró oportuno confesárselo a su prometida, que no solo no le dio la menor importancia, sino que adelantó los preparativos de la boda cuanto pudo. Y se casaron y formaron una feliz y armoniosa familia numerosa con sus cinco muñequitas rusas siempre tan alegres y decorativas.




1971 dijo
es curioso, pero sensible.
19 Julio 2008 | 11:07 AM