-
A Luisma los aviones le vuelven loco. Cuando vimos pasar los cazas no pudo aguantarse y hasta rompió a aplaudir. Carlos le siguió, contagiado, mientras Quique, Merceditas y yo agitábamos nuestras banderas con orgullo patrio, bien alto. Luego recibimos con admiración y escalofrío la formación de bombarderos, perfecta, imponente. Luisma gritaba como un poseso, aquí, aquí, mirad aquí, cojones. Siempre se alteraba mucho con todo esto y nos costaba una barbaridad meterlo a la fuerza en el refugio cuando los pepinazos empezaban a caer ya demasiado cerca de nosotros.
-




Por un momento me he visto a mis primos y a mi cuando de pequeños saludábamos a los aviones gritando como posesos, como si nos estuviesen viendo de verdad... Claro que, el final ha sido impactante, como siempre.
Yo me puse a imaginar como fue a finales de los años 70s acá en mi país, cuando las personas al escuchar el ruido de los aviones buscaban los refugios para proteger su vida y la de los suyos.
Un abrazo.
¿Te puedo agregar como amigo?