Publicidad:
La Coctelera

AUTORRELATOS

PARA LEER Y COMENTAR

6 Junio 2008

TIERRA, SOMBRA, HUMO, POLVO, NADA


La mujer se acerca sigilosa todas las mañanas, sin falta, al banco. Yo me hago el dormido mientras rebusca en mi mochila hasta que da con la cajetilla y me roba un par de pitillos. Quizás robar sea una acusación excesiva para una pobre mujer seguramente desesperada y un botín tan exiguo. Vive en el portal de enfrente y baja tempranito para proveerse de mi tabaco. Por edad, sexo y constitución, me inclino por el perfil de una enferma coronaria. Me atrevería a descartar enfisema o cáncer de pulmón, aunque no deja de ser una apreciación meramente intuitiva. No puedo evitar un incómodo sentimiento de culpa por no incorporarme de pronto y regañarla, señora, haga usted caso estricto a su médico, no se la juegue tontamente. Pero no quiero incomodarla, ni tampoco que el sobresalto pueda resultar más peligroso para su salud que esos dos cigarritos clandestinos de la mañana que nos saben a gloria, el de recién levantado, el de después del desayuno… Mi silencio se hace así cómplice de esta indecencia de vida que compartimos, este día a día insufrible, esta agonía absurda que su inocente pillería acelera en ella, calada a calada, para su suerte, y, sin embargo, prolonga lenta pero insufriblemente la mía.


Tags: salud

servido por autorrelatos 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

interinaforever

interinaforever dijo

Yo no soy capaz de fumarme un cigarro recién levantada...

7 Junio 2008 | 03:31 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Muchas veces queremos actuar de una manera firme y justa, pero nos vence ese sentimiento de pena y conmiseración. Luego viene el sentimiento de remordimiento, pensar que podemos hacer algo, pero que la parte débil en nosotros nos vence.

Un abrazo.

11 Julio 2008 | 10:38 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

El perro estaba en la soledad del páramo, junto a un poste de teléfonos, con una pata alzada, aliviándose. No muy lejos de él pasó un tren. Unos niños asomados a la ventanilla lo miraban con ojos de asombro, como si nunca hubiesen visto un perro. El más pequeño agitaba su manita, quién sabe si saludando o despidiéndose. Qué más da, pensó, lástima que hayan tenido que conocerme en situación tan poco decorosa. Ya para siempre guardarán esta triste imagen de mí, y sólo ésta. En fin, así es la vida, gimió, sacudió la pata con gesto melancólico, olisqueó cabizbajo las vías del ferrocarril.


Page copy protected against web site content infringement by Copyscape
Creative Commons License
Esta obra está bajo una
licencia de Creative Commons
.
IBSN: Internet Blog Serial Number 00-0109-19-72


Directorio de Blogs

Fotos

autorrelatos todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera