No, mi amor, créeme, tenía que soltarlo. No podía, no. No podía guardármelo por más tiempo. Perdóname por ser tan brusco. Perdóname, mírame a los ojos. Tenía que ser sincero contigo. ¿Qué querías, que te tuviera engañada toda la vida? ¿Crees que ha sido fácil para mí? Por favor, cariño, no me des la espalda, dime algo. Y además, tampoco es para tanto, cielo, si ha sonado muy poquito y casi no ha olido.