Qué fuiste al final, tú sola. Le dijiste de mi parte que la acompañaba en el sentimiento, que me era imposible acercarme porque tenía. Sí, sí, se lo dije, de tu parte, sí. Y había mucha gente. Sí, tía, no veas, no te imaginas. Y cómo es, tía. Un cañón. Venga. Que sí, que sí, tía, como un queso. Alto, moreno, con unos ojazos. No puede ser, anda ya, te quedas conmigo. Que no, que no, que estaba como un tren. Si Mamen, la pobre, no era nada del otro mundo, era un cazo, tía, no me pega. Qué lástima, la pobre Mamen. Quién lo iba a decir, así, qué horror. Quién. Pero era un cazo, qué tendrá que ver. Pues créetelo, tía, si le vieras, con ese traje negro, la corbata, tan serio, tan afectado, vaya maromo. Para comérselo enterito, tía. Joooo, no sigas, tú, qué envidia, qué asquerosa eres, tía. De verdad. De verdad, tía, de verdad, un chulazo, tía, no veas cómo me puso. Cómo eres, tía, qué guarra, qué rabia, si lo sé. Jo, tía, de verdad. Jo, tía. Jo.