¿Por qué hoy no, y ayer sí? ¿Cuál ha sido mi fallo, mi torpeza? ¿Qué ha podido cambiar, romperse entre tú y yo, así, de un día para otro? Me rechazas, me niegas, me ignoras, dices no reconocerme, tú, cruel, dices no saber nada de mí, me lo escupes a la cara, y me duele, ¿sabes?, porque yo te lo di todo, todito, sin reservas, y cómo me lo pagas. Golpeo desesperado tus puertas, ahora cerradas a cal y canto, me dejo los nudillos, aúllo de impotencia. Tú mejor que nadie sabes qué pequeño, qué frágil, qué poquita cosa soy si tú me faltas. Sólo una respuesta te exijo, es mi derecho, ¿no crees?, después de tanto tiempo, merezco una explicación, sin evasivas, sin ambigüedades, me conoces, me conoces de sobra, desde siempre, ¿por qué hoy me rechazas una y otra y otra vez la puñetera contraseña? ¿Qué quieres, hacerme reiniciar, eso es lo que quieres? Venga, hombre, no me jodas.